Llegó «Me Quedo Acá», mi décimo álbum. Y más que un disco, es una declaración. Todos los días me hago las mismas preguntas: ¿alguien realmente escucha lo que hacemos? La respuesta que encontré es un manifiesto.
Un manifiesto: «me quedo acá»
Hay algo que todos compartimos y es el entusiasmo, y eso es inclusive más grande que la esperanza. Esa ola que nos empuja día a día nos grita una sola cosa: me quedo acá, a algún lugar vamos a llegar. Ese es el corazón del disco.
Resiliencia y espíritu local
«Me Quedo Acá» gira alrededor de la resiliencia: una mirada personal contada de manera general, porque somos todos y cada uno al mismo tiempo. Tomé referencia de lo cotidiano —los colores, las texturas y las formas de acá— para un resultado que es casi pop, casi punk, pero de acá. Lo grabé, mezclé y mastericé en Billow Ma, con la dirección creativa de Metodica.
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