Durante mucho tiempo existió la idea de que para trabajar haciendo música para cine o televisión había que estar dentro de grandes estudios, grandes ciudades o industrias específicas.
Hoy la realidad es diferente.
Con una computadora, un estudio preparado y un buen criterio musical se puede trabajar en proyectos audiovisuales desde prácticamente cualquier lugar.
Pero hay algo que no cambia:
Las oportunidades llegan cuando la preparación se encuentra con el momento correcto.
La primera oportunidad nunca llega cuando uno se siente completamente listo
Una de las cosas que aprendí trabajando en música es que muchas veces los desafíos más importantes aparecen antes de que uno sienta que tiene todo resuelto.
Mi primera experiencia haciendo música original para una película fue para Pedro Undercover, una producción de Hey Films con participación argentina, donde tuve la oportunidad de crear la música original, incluyendo el tema «Sangre Caliente».
También trabajé en la música original de la serie Atreverse a Soñar, protagonizada por Marilina Bogado, una producción de Marilina Bogado junto a Maneglia-Schembori Producciones y Telefuturo.
Eran proyectos grandes.
Y, como suele pasar, la oportunidad llegó antes de sentir que uno tiene todas las respuestas.
Pero ahí aparece algo fundamental:
Confiar en el criterio que uno fue construyendo durante años.
La experiencia previa también es preparación
Muchas veces pensamos que la preparación empieza cuando aparece el proyecto.
Pero en realidad empieza mucho antes.
Antes de llegar al cine y las series, durante años trabajé vinculado a medios audiovisuales y televisión.
Todo comenzó cuando Telefuturo se contactó conmigo para participar desde mi lado artístico en algunos formatos de televisión.
Si bien no me sentía identificado con la idea de participar como concursante en programas como Baila Conmigo o Canta Conmigo, sí encontré otra posibilidad:
Trabajar desde el lado de la producción y el sonido.
Ahí empezó otro camino.
Aprender el lenguaje de la televisión
Durante más de cuatro años trabajé en distintos formatos televisivos.
Ese trabajo me permitió entender una lógica diferente a la de una canción tradicional.
La televisión tiene otros tiempos.
Otros objetivos.
Otra forma de pensar la música.
Muchas veces hay que producir una gran cantidad de material en poco tiempo.
Resolver pedidos específicos.
Adaptarse a una idea visual.
Entender lo que un director necesita, incluso cuando todavía no existe una referencia clara.
Ese entrenamiento fue fundamental.
Trabajar con directores y entender la imagen
Una parte muy importante de hacer música audiovisual es aprender a escuchar más allá de la música.
La imagen también cuenta una historia.
El director tiene una intención.
Una escena tiene un ritmo.
Un personaje tiene una emoción.
La música tiene que acompañar eso.
Durante esos años tuve la oportunidad de trabajar con distintos directores y equipos creativos, aprendiendo cómo piensan y qué necesitan de una pieza musical.
Ese intercambio fue formando mi criterio para entender que una banda sonora no se trata solamente de hacer una canción bonita.
Se trata de ayudar a contar una historia.
De las canciones a la narrativa audiovisual
Una canción puede existir por sí sola.
Pero la música para cine y televisión tiene una responsabilidad diferente.
A veces tiene que emocionar sin llamar la atención.
A veces tiene que generar tensión.
A veces tiene que desaparecer completamente para dejar espacio al diálogo.
La función de la música cambia según la escena.
Y aprender eso requiere experiencia.
El estudio como herramienta
Hoy muchas de estas producciones pueden realizarse desde un estudio independiente.
Con una computadora, buenas herramientas y un sistema de trabajo organizado es posible crear música original para distintos formatos.
Pero la tecnología solamente es una parte.
Lo más importante es poder entregar.
Cumplir tiempos.
Entender indicaciones.
Resolver problemas.
Ser confiable.
La responsabilidad detrás de aceptar un desafío
Creo que uno de los aprendizajes más grandes de este camino es que animarse también implica responsabilidad.
No alcanza con decir «sí, puedo hacerlo».
Hay que saber qué proceso vas a utilizar.
Cuánto tiempo necesitás.
Qué recursos tenés.
Cómo vas a entregar el material.
La confianza no viene de pensar que uno sabe todo.
Viene de conocer tu proceso y saber que podés llegar al resultado.
La oportunidad aparece cuando estás preparado
Mirando hacia atrás, muchas oportunidades llegaron por una combinación de factores.
Años creando música.
Años aprendiendo producción.
Años trabajando con medios.
Años construyendo relaciones.
Años desarrollando criterio.
El momento de la oportunidad no es el momento de empezar a prepararse.
La preparación ocurre mucho antes.
Y cuando finalmente aparece el desafío, solamente queda animarse a dar el siguiente paso.
También disponible en inglés.
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